domingo, 22 de diciembre de 2013

La música y su cuerpo.

Cierro los ojos. Diversas notas con tan sólo ir bajando los dedos lentamente, afincando con delicadeza, mientras el sonido y mis movimientos van sincronizando de la manera correcta. Abro los ojos, me encuentro tocando desde la melodía más sencilla hasta la composición mejor hecha por mí. Y siento mis oídos cálidos y familiarizados en conjunto a las teclas. Y así, me veo en el espejo que me refleja, siento que soy otra, que camino hacia otro mundo, mientras lentamente voy tocando cada tecla, mi corazón se va ablandando junto con la melodía y se crea un momento grandioso que puedo repetir de diferentes manifestaciones. Y voy comparando la satisfacción con la misma que siento tocando su cuerpo. La melodía es la misma, manifestada de otra manera, la melodía es su respiración, sus notas son sus puntos débiles y la composición es todo lo que puedo crear mientras estamos juntos.

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