Observar el reflejo de sus ojos, saber que estoy yo, mientras con su boca hace una sonrisa y me roba un beso.
De cierta manera, jamás podría compararlo con nadie. El es todo, el se volvió...¿cómo explicarlo? Esos sentimientos indescriptibles, esa felicidad, todo eso que le demuestro, jamás lo haría con nadie. Me siento tan bien con el, me ha enseñado tantas cosas, entendió mis lados negativos, me entendió, jamás me juzgó y nunca buscó algo con lo cual hacerme sentir mal. Después de un año y medio, sigo sintiendo la misma emoción cuando me llama, se me acelera el corazón cuando lo veo, y cuando me abraza me siento protegida. No puedo sentir esto con más nadie, mis sentimientos son completamente únicos y especiales. Jamás compararía nuestros momentos, dos minutos juntos son minutos valiosos...¿Alguien se sentirá así? Es algo incomparable, es algo...divino. Estos sentimientos, quiero mantenerlos, fortalecerlos y nunca perderlos. Lo amo como a nadie en este mundo, el me enseñó, me corrigió, y me aceptó. Y es por eso que estos dos últimos años aprendí a saber amarlo. Con sus errores, virtudes y sentimientos. Supe que alguien es tan sensible como yo, supe que existía alguien que valoraría mis detalles y entendería mis demonios internos.
Él calmó mi sed, el entendió más que nadie, el me conoce más que nadie. Entiendo que no estoy sola, entiendo a quién puedo acudir.




















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